Capitulo 1: El laberinto del escriba

Theron cerró sus ojos en un intento de agudizar sus otros sentidos, se sentía observado, como tantas otras noches de solitaria búsqueda, pero esta vez, algo parecía diferente. Pequeños rugidos se fundían en gorgoteos apenas audibles y de cuando en cuando escuchaba el crepitar de alguna hoja tras de él, pero no veía más que sombras al intentar buscar su procedencia. La inquietud lo llevo a las puertas de una vieja y mohosa torre, débilmente iluminada desde el interior por algunas velas.

Consultó su reloj de bolsillo, 4 am, era buen momento para buscar refugio y descanso, y por qué no, algún rumor sobre lo que buscaba.

-Me disculpo por entrar sin ser invitado

-Bienvenido forastero, soy Ewan, un bardo que se alegra por tu compañía.

Mientras cruzaba la puerta, registrando el rostro tras la desprolija barba del bardo, Theron escuchó de nuevo el crujir de una rama, y antes de poder reaccionar, algo golpeo su mano arrancando el reloj con ágil suavidad.

-Tranquilo, es Amara, solo quiere jugar, ¡devuelve eso, gata endiablada!

Pero era tarde, la pequeña bola de negro pelaje se escabulló por entre las grietas de una pesada biblioteca de pared, arrastrando el mismo gorgoteo que lo había aterrorizado hacia algunos minutos.

-Ahí va esa condenada -dijo Ewan -no se si buscabas aventuras, pero si quieres tu reloj, acabas de encontrar una.

y con una facilidad que asombró a Theron, el bardo deslizó la pesada biblioteca, descubriendo una abertura que descendía por unas empolvadas escaleras

-Tendrás que explicarme qué pasa, bardo.

-Ah, mi oficio es cantar aventuras y no hay lugar mejor que este para encontrar algunas, estas en el Laberinto del escriba, donde se dice que los hombres encuentran su destino, bueno, los que logran dar con la salida…

¿Podría ser este el lugar de los rumores? antes de poder examinar con más detalle los pasillos que se abrían ante el, vio el reflejo de la gata deslizándose hacia una débil luz, atravesó algunas puertas hasta que, al franquear una esquina, se halló ante 3 figuras sentadas junto a un extraño fuego que danzaba suavemente sin combustible aparente.

-Mierda, pensé que me había librado de ese charlatán - dijo uno de ellos, era un robusto hombre de gesto desafiante, sentado sobre la cabeza de lo que parecía ser un mazo de batalla.

-A mi si me alegra verte, Ewan, ha sido una larga estancia con tan curiosa compañía.

-En cuantos problemas te has metido, Airan, desde la última vez?- y refiriéndose a Theron dijo, -ellos son Airan, el gruñón de Kael y… Selene, te ves algo… diferente.

Amara se deslizó junto a Selene, depositando el reloj en sus delgadas piernas para, en seguida, proferir un sonoro ronroneo mientras se frotaba contra sus blancos cabellos, se trataba de una mujer de aspecto cansado, casi derrotado por el peso de los años.

-Soy Theron, solo buscaba mi reloj.

Selene miró a Theron con expresión hosca, y en seguida le lanzó el reloj con una inesperada muestra de vitalidad.

-bueno, mas gente con quien pasar los largos días, supongo que no puede ser peor compañía que este par.